Un desenlace (casi) imposible de imaginar: Ilia Topuria (17-1) perdió el invicto y su corona del peso ligero ante Justin Gaethje (28-5) en la Casa Blanca. Su esquina paró la pelea al finalizar el cuarto asalto tras el durísimo castigo al que fue sometido Ilia por el estadounidense.
Justin, tras dos interinos y un BMF, por fin se alza como campeón indiscutido en la que fue su gran noche, cerrando por todo lo alto una velada brillante para el deporte estadounidense.

El espectáculo fue estremecedor. 4.000 personas se daban cita en el South Lawn de la Casa Blanca con la representación casi completa de la Administración Trump y todos los cuerpos de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos representados.
Más al sur, al otro de la valla, en la Elipse, más de 80.000 incondicionales de las artes marciales mixtas desafiaban las inclemencias metereológicas para vibrar con cada uno de los siete combates de la velada.

La tormenta, que se desvió a última hora y dio a Donald Trump un último regalo por su 80 cumpleaños mientras cerraba el domingo, permitió que la UFC volviera a mostrar su fuerza y presentara un ‘show’ absolutamente apabullante.
“Podemos hacer lo que nos propongamos”, había avisado Dana White. Y tenía razón. Sonreía, con el fin del himno nacional, mientras miraba al cielo para ver un escuadrón de 12 Thunderbirds sobrevolar la Casa Blanca.

Ilia salió a jaula con honores de Estado. El ‘Matador’ arrancó desde el Despacho Oval mientras escuchaba, tocada por una banda de más de 50 integrantes y con cantantes, la Canción del Mariachi.
Se unió a su equipo al salir de la Casa Blanca y encaró el South Lawn bajo banderas estadounidenses portadas por miembros del ejército norteamericano.

Una escena de película. Y de película de las que tienen mucho presupuesto. Los más de 60 millones invertidos por la UFC en este evento no cayeron en saco roto.
