Legisladores republicanos y demócratas cuestionan la flexibilización de sanciones a Moscú y advierten que los ingresos podrían beneficiar al gobierno de Vladímir Putin.
VÉRTICE MX
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió el acuerdo que permite la comercialización de diésel ruso en los mercados internacionales, una decisión que ha generado inconformidad entre legisladores republicanos y demócratas por sus posibles repercusiones en la guerra entre Rusia y Ucrania.
Durante un encuentro con medios en la Casa Blanca, el mandatario sostuvo que el combustible no se destinará exclusivamente al mercado estadounidense, sino que estará disponible para otros países. Con ello, justificó la flexibilización temporal de las restricciones que impedían estas operaciones comerciales.
“Eso no se está liberando para nosotros, sino para el mundo”, expresó Trump al referirse al destino del combustible ruso. También criticó los ataques de Ucrania contra instalaciones petroleras de Rusia, al considerar que las ofensivas contra sus refinerías no contribuyen a resolver el conflicto.
La decisión ha abierto un nuevo frente político en Washington, donde integrantes del propio Partido Republicano cuestionan que se relajen las medidas contra Moscú mientras continúa la guerra en territorio ucraniano.
Legisladores cuestionan flexibilización de sanciones
Las críticas aumentaron luego de que congresistas de ambos partidos manifestaran su rechazo a la autorización para comercializar combustible ruso. Los legisladores consideran que la medida podría contravenir las restricciones establecidas en 2022, cuando Estados Unidos prohibió las importaciones de productos energéticos de origen ruso tras la invasión de Ucrania.
En un pronunciamiento conjunto, senadores republicanos y demócratas señalaron que la prohibición buscaba evitar que los ingresos procedentes de la venta de energía contribuyeran a financiar las operaciones militares del gobierno de Vladímir Putin.
Los legisladores también cuestionaron que la administración de Trump no presentara una justificación suficiente ante el Congreso ni consultara previamente sobre la decisión, como consideran que exigen las disposiciones legales aplicables.
Por ello, pidieron revertir la autorización y mantener la presión económica sobre Moscú mientras continúen las hostilidades contra Ucrania.
Autorización permite operaciones hasta abril de 2027
La medida contempla una flexibilización temporal de las restricciones mediante una autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense.
De acuerdo con los reportes sobre el acuerdo, la licencia permite determinadas operaciones relacionadas con el diésel ruso hasta el 7 de abril de 2027, pese a las sanciones que continúan vigentes contra Rusia.
La decisión ha generado preocupación entre los críticos, quienes advierten que los ingresos derivados de estas transacciones podrían fortalecer las finanzas rusas y reducir el efecto de las medidas económicas impuestas desde el inicio de la guerra.
Además, los opositores al acuerdo consideran que permitir nuevamente el acceso del combustible ruso a los mercados podría debilitar la postura de Estados Unidos frente al gobierno de Putin, sin garantizar beneficios significativos para los consumidores estadounidenses.
Trump cuestiona ataques ucranianos contra refinerías rusas
El mandatario también se refirió a las ofensivas ucranianas contra instalaciones petroleras rusas, señalándolas como un factor que complica las condiciones del mercado energético.
Trump ha defendido la necesidad de aumentar la disponibilidad de combustible para responder a los elevados precios de la energía. Sin embargo, legisladores y especialistas han puesto en duda que la entrada de diésel ruso sea suficiente para reducir de manera importante los costos para los consumidores estadounidenses.
El debate ocurre mientras la administración estadounidense mantiene contactos con Moscú y Kiev para intentar poner fin al conflicto, aunque persisten diferencias sobre las condiciones para alcanzar un acuerdo de paz.
Con las críticas procedentes de ambos partidos, la flexibilización de las restricciones al diésel ruso se ha convertido en un nuevo punto de tensión entre la Casa Blanca y el Congreso, en medio de las discusiones sobre la política exterior de Estados Unidos y su respaldo a Ucrania.
